Marche Lino nació gracias a dos amigas de la infancia, Claire y Manon, que crecieron juntas.
Desde muy jóvenes, estaban fascinadas por los espacios hermosos, redecorando a menudo sus habitaciones, coleccionando muestras de telas y dibujando casas de ensueño en sus cuadernos escolares. Al crecer, su pasión solo se intensificó.
Claire eligió convertirse en diseñadora de interiores. Manon, con su ojo para las texturas y los hallazgos vintage, se convirtió en consultora creativa.
A pesar de sus vidas muy ocupadas, siempre se mantuvieron en contacto, compartiendo sus ideas e inspiraciones, mientras soñaban con crear algún día algo que les perteneciera. Ese sueño se hizo realidad con Marche Lino.